Mostrando entradas con la etiqueta cerezos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cerezos. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de agosto de 2012

der wille

i like its hows

e.e. cummings

(faltan palabras y faltan
imágenes
en los caleidoscopios
compartidos

falta decorar con collares
metálicos
todos los asientos
de este vagón

el s-bahn no puede ser
una metáfora)

yo sólo sé hablar de las manos
ofrecidas
de esta alfombra
y de los muslos erizados
contra el cuero
cuando una palabra minúscula
en el anverso
(los ojos)
sentencia
la imposibilidad de la poesía

(cualquier susurro bajo los puentes
es una llamada al sol
y
cualquier grito
rasgando las moléculas
inexactas
del lago
es una llamada al sol)

exploro la llaga abierta
de mi vientre y voy sacando
los barcos las letras los bolígrafos los coches
que articulan
friedrichstrasse
antes de las doce y media

la lluvia es la afirmación
absoluta
de la vida

desdibujo los capilares en una curva
binaria para
recomponer
la figura inmensa de mi voluntad

soy un gato y todavía
no sé
quedarme quieta
sobre los tejados
ni las alfombras

he llegado al punto exacto en el que
el grito
ya no es grito

yo sólo sé hablar de las voces
todas las voces
apretadas bajo las costillas
dibujando
un concierto para violín

(la nota más aguda
como la demostración
empírica
del círculo)

estamos en verano

no quiero utilizar una sola metáfora
para decirte
que hoy
a las diez horas cuatro minutos
con una temperatura de setenta y un
coma seis grados fahrenheit
(viento del oeste)

hoy
a las diez horas cuatro minutos
he constatado que
me crece
el pelo

a veces
lloro
porque no hace frío
y yo
soy
libre

jueves, 12 de julio de 2012

michel

a veces despierto
con la cabeza
cortada
de michel
entre las piernas

la cabeza de michel me mira
con su sonrisa
incolora
como las palabras
que dibujan astillas en el esternón

la cabeza de michel
sonríe
a las estrellas y a la guillotina
y a los peces escondidos
en el relieve
de sus órbitas

resulta fácil concluir que la sociedad
oprime al individuo, que occidente
se aproxima a su ocaso, que hemos
desvirgado la raíz molecular
de la especie humana y que en españa
no somos
felices

también resulta fácil quedarse aquí
a apenas tres centímetros
bajo las sábanas
con los ojos cerrados y las manos hundidas
a ambos lados del cuerpo
y la piel
pudriéndose en un órdago
de blancura
insípida

la cabeza cortada
de michel
pestañea y se ofrece a servirme
una taza de té
en la parodia absurda
del maestro marat

extender los brazos hasta arrancar
el último resquicio
de agua y deglutir
mientras la garganta
arde y el pecho
llora cenizas porque
tengo diminutos pedazos de metralla
alojados en el útero y cuando intento
encadenarme a la última respiración de esta
noche
sin
noche
cuando intento derribar la rigidez extrema
de mis alvéolos y mis
debilidades
entonces
las balas revientan como soles en
eclosión a apenas
tres centímetros
bajo la piel

soy
un leviatán furioso
y sangro vida por cada uno de los
minúsculos
poros
que conforman este cuerpo
húmedo

(no sé preparar el equipaje, pero
sí he aprendido a guardar
los libros y las bragas
mojadas de abril y los mapas
y la colección de drogas
prescritas en una hoja médica y toda
la ilusión que me rompe el vientre)

tengo uñas afiladas para
arrancar el hilo que me borda
los párpados

llueve en mi ciudad
industrial
y se escucha así

et dryadum choreas, 
redivivis incitat

hoc ignibus...

sentir las sábanas tan leves como
tus dedos
diseñando la armonía
pentatónica que reverbera
en mis entrañas
abiertas

como apretarte la mano
y que todo esté bien

como apretarte
la mano

martes, 26 de junio de 2012

freud


Yo no he matado a nadie. Los ojos cristalizados. Llaman a la puerta, a todas las puertas. El cartero siempre llega tarde. Una película de Pasolini. El silencio de Medea antes de acabar con sus hijos. La mirada del cordero. Los gritos.

todos
esos
gritos

Nadie llora cuando anochece
(¿podemos hacer el amor en berlín?)
Nadie, ven aquí.
Nadie Nadie Nadie
(pobre Odiseo)

Nadie o la Emasculación

la gloria de Freud
oh la jodida gloria del incesto

(lloro porque abrigo mariquitas entre los dedos. lloro porque la piedra es azul. lloro porque estoy viva)

tengo la garganta perforada por finísimos tacones de aguja. no vivimos en brujas y asumir el riesgo de cruzar en rojo. se anula el fundamento universal de la física cuántica y yo ya no sé leer. no escribo en cuadernos. no escribo. todo mi discurso se reduce a estas cuatro líneas. lo que sigue es un despropósito. podría estar muerta. no lo estoy.

las calles se vacían de mí y entonces qué flota y qué es yodo. yo no puedo tener frío. tal humedad en la tráquea. tus manos me están floreciendo como un apretado racimo de petequias. yo a veces sueño con morir en la alhambra. cuántas manos pueden azotar un cuerpo. cuántas manos saben levantar la bomba hache. cuántas manos van fabricando traumas y cianuro para las señoritas de la escuela.

(todo lo que existe en mí es digno
de vergüenza)

quiero decir que estoy aterrorizada como un cachorro mojado y puesto frente al mundo. ahora me extiendo sobre el mundo. el mundo no está encerrado en una cáscara de nuez. quiero decir que no tengo miedo.

me gustaría escribir un poema a tus pies fríos.

yo no soy una cierva herida ni una fuente ni un reloj ni la espalda de alejandra pizarnik
leo a pizarnik toda la noche y me duermo arropada en sangre menstrual y frío.
me duele que se marchen después del nylon. me duele decir que está mal.

pero tú me dueles como seguir viva y eso es nacer.
porque te abro las entrañas en junio y me quemas los ojos
los ojos llenos de tanta tanta luz.

crecer y encogerme sobre mí. me duelen hasta el infinito las costuras en el borde del pubis y a veces intento levantar los brazos para tejer el sol y el mar. rimbaud tararea la nana del vicio. exhumo los engranajes. me desencajo.

quiero decir que no tengo miedo
eso
es 
nacer

lunes, 30 de abril de 2012

petequias

los pájaros me nacen en las piernas, me nacen en las clavículas
van debilitando la pared del útero con sus picos hasta que
rasgan la tráquea
imperfecta
y es cierto que no puedo
pasar la eternidad con las costillas rotas como
un palacio de musgo

no sé cuántos
años llevo ya atada a las vías de esta
estación sin nombre ni destino
deben de ser muchos porque los robles se me enraizan
en la sensible pulpa del clítoris y abrigo semillas bajo cada
diminuto
pedazo de piel
me crecen hojas en los párpados
tengo la garganta húmeda y llena de tímidos brotes, la garganta
florecida como los cerezos, Domine
como los cerezos

(visión: te pareces un poco a hô chi minh o a gagarin cuando
abandonó la nave y fue otra vez un niño

abrir tu cráneo como una cáscara de nuez arrugada y fría

acumulo pedazos de hueso en manos que nadie
se atreve a llamar petequias)

a mi poesía le falta contención porque no hay nada
además del cinismo
que sea sensato en mí y la expresión
imperfecta
se parece a los pasos de una bailarina a la que alguien hubiese cortado
la punta de las zapatillas de ballet

soy el producto
íntegro
de mis deseos y no respondo a la perversión
la mala influencia la sociedad las iglesias las ingenuidades
las masas que gritan el trauma el dolor o las salas de
autopsia en las que
es posible devorar cadáveres demasiado ligeros para
pertenecer a este mundo

el mundo es la carne
la palabra y
el éxtasis

había una mujer unida a una máscara que se
escondía en todos los cuartos de piedra
y a veces
lloraba por no saber arrodillarse
con los ojos mojados de tanto
tanto frío
esa mujer era yo

todavía me pregunto cómo consigues pulsar cada
pequeño resorte del placer, como si explorases con los dedos
el interior de un inmenso violín y
hay palabras que contorsionan los brazos
los pechos la cintura las muñecas
mi voluntad

yo
que soy toda egolatría toda altivez toda ausencia
quiero no ser yo sino arcilla suave resbalando
en tus manos
hay palabras que contorsionan el metal de las
vértebras

nadie necesita entender nada cuando se abren las costillas y son
solo los susurros las lágrimas la complicidad y esta
ternura
de descansar el uno en el otro