llevo meses decorando una casa itinerante. llevo meses escribiendo en otro blog, durmiendo en aeropuertos, viendo las ciudades pasar. llevo meses intentándolo y creo que esta vez lo he conseguido. que he logrado irme de náusea.
ahora tengo un diario portátil en el que hago un poco lo que quiero. un diario al que no le pesan años ni decisiones ni malos poemas. un diario en el que me he decidido a escribir los peores poemas del mundo. en el que intento escribir mis poemas. los míos. los de verdad. es difícil decir la verdad.
se llama veo pájaros porque todo lo que está pasando en mi vida me inunda los ojos.
casa, aquí
jueves, 15 de enero de 2015
martes, 24 de junio de 2014
no escribiré más aquí
se me ha olvidado presentarme y escribir mi nombre
he aprendido a dejar de ser quien era, a no ser, a ser muchísimo
lo he intentando todo y todo era nada porque la perspectiva
la perspectiva
ha cambiado
este año he pasado semanas agazapada sobre mí, digiriendo despacio el camino, sacando conclusiones, evitando las palabras. en diciembre, enero y febrero dormía hasta las dos de la tarde. me levantaba desorientada y se me pasaban los días como pólvora sobre los brazos. las cicatrices no me dejaban nadar, ni decir, ni pensar. tenía fiebre, comía poco y se me escapaban las energías en contarle a todo el mundo que estaba muy bien. estaba muy bien por fuera, muy bien por dentro.
llevo mucho tiempo escribiendo aquí y se me ha olvidado poner
un nombre que sea verdad y está
bien
así
me gustaría decir algo enorme, algo que nos gustase
a todos, algo bonito
e inteligente, pero esto es lo que más
se parece a mí
y a las mañanas
en el regazo de mi madre
en mi regazo
estéril
no tengo muchas metáforas ni palabras para construirlas. yo soy el cuerpo de la imagen, el cuerpo encogido sobre sí, la identidad que se construye al no mirarse. pero me miro de frente y veo todo lo que he escrito, todo el cambio de lenguajes y siento la dulzura de lo que vuelve a ser. no quiero salir de la imagen ni entrar en ella: permanezco aquí, firmemente empeñada en deshacerme de la identidad, del cuadrado.
he escrito en este blog desde que tenía catorce años, o menos, o algo así que ya no es. y me apetece irme, como me apetece contaros que algo se ha terminado y algo ha empezado y que reitero el algo porque es muy tremendista decir nada. he sido tremendista durante mucho tiempo, he sido absoluta y es probable que lo siga siendo. pero estoy cansada de yo, de girar, de yo, de volver a mí, de yo, de la náusea al volverme sobre mí. estoy cansada de la adolescencia.
estoy cansada del estoy, harta de conjugar en primera persona, saciada de verme en el espejo. vuelven las noches en la terminal, las botas de cuero gastado, no dormir nunca, los libros, las playas cubiertas de nieve. quería contaros que ya no voy a escribir más aquí, pero qué es aquí, quién lo ha inventado. este no-lugar del poema, este espacio entre las turbinas y la soledad. vuelve lo que no ha sido y ha sido siempre.
chicos, soy muy feliz ahora que sé
quiero saber más
quiero saber mucho más
quiero no decir
para aprender
a decir
mejor
he aprendido a dejar de ser quien era, a no ser, a ser muchísimo
lo he intentando todo y todo era nada porque la perspectiva
la perspectiva
ha cambiado
este año he pasado semanas agazapada sobre mí, digiriendo despacio el camino, sacando conclusiones, evitando las palabras. en diciembre, enero y febrero dormía hasta las dos de la tarde. me levantaba desorientada y se me pasaban los días como pólvora sobre los brazos. las cicatrices no me dejaban nadar, ni decir, ni pensar. tenía fiebre, comía poco y se me escapaban las energías en contarle a todo el mundo que estaba muy bien. estaba muy bien por fuera, muy bien por dentro.
llevo mucho tiempo escribiendo aquí y se me ha olvidado poner
un nombre que sea verdad y está
bien
así
me gustaría decir algo enorme, algo que nos gustase
a todos, algo bonito
e inteligente, pero esto es lo que más
se parece a mí
y a las mañanas
en el regazo de mi madre
en mi regazo
estéril
no tengo muchas metáforas ni palabras para construirlas. yo soy el cuerpo de la imagen, el cuerpo encogido sobre sí, la identidad que se construye al no mirarse. pero me miro de frente y veo todo lo que he escrito, todo el cambio de lenguajes y siento la dulzura de lo que vuelve a ser. no quiero salir de la imagen ni entrar en ella: permanezco aquí, firmemente empeñada en deshacerme de la identidad, del cuadrado.
he escrito en este blog desde que tenía catorce años, o menos, o algo así que ya no es. y me apetece irme, como me apetece contaros que algo se ha terminado y algo ha empezado y que reitero el algo porque es muy tremendista decir nada. he sido tremendista durante mucho tiempo, he sido absoluta y es probable que lo siga siendo. pero estoy cansada de yo, de girar, de yo, de volver a mí, de yo, de la náusea al volverme sobre mí. estoy cansada de la adolescencia.
estoy cansada del estoy, harta de conjugar en primera persona, saciada de verme en el espejo. vuelven las noches en la terminal, las botas de cuero gastado, no dormir nunca, los libros, las playas cubiertas de nieve. quería contaros que ya no voy a escribir más aquí, pero qué es aquí, quién lo ha inventado. este no-lugar del poema, este espacio entre las turbinas y la soledad. vuelve lo que no ha sido y ha sido siempre.
chicos, soy muy feliz ahora que sé
quiero saber más
quiero saber mucho más
quiero no decir
para aprender
a decir
mejor
martes, 6 de mayo de 2014
diario II
antes de cumplir los veintinueve
quiero
recorrer chile de mochilera
leer poesía en lituania
verme el reverso de los ojos
cruzar un río
con el cuerpo frágil-bambú
de un anciano a la espalda
dirigir una película porno
aprender a dibujar
volver a tocar el laúd
recitar de memoria una sura del corán
en árabe
ver a mi hermano en japón
y abrazar muy fuerte
la palidez de mi sobrino
[tejerle una colcha
con flores de cerezo]
ser adolescente
escuchar a los demás
transitar muchas vidas
participar en un slam poético
cantar más en la ducha
raparme al uno o al dos
perder el miedo a envejecer
lunes, 28 de abril de 2014
abril no era el mes más cruel
me gusta
la flor del cerezo antes de abrirse
el aire leve sobre los ojos
los paseos bajo las piedras
santiago
el exilio
me gusta
que existan personas con los ojos como árboles
las figuras
el ansia azul
me gusta
la mujer argentina que nos vende empanadas
llenas de champiñones y sueños
la cresta nómada a la que no me atrevo
a mirar
porque me excita
y la humedad incierta
de los jardines
en los que nos metíamos mano
hace mucho tiempo
me gusta
que follemos más que antes
mejor que antes
de una manera
irremediablemente
más dulce
violenta
incorrecta
sutil
que antes
me gusta follar con personas que no son tú
me gusta contártelo por teléfono
me gusta que te guste
tanto
me
gusta
follar
me gusta
el poema adolescente
la noche que no se abre
la niebla al volver de casa de G.
no exactamente borracha
sí exactamente imprecisa
estrechando las manos de oficinistas
demasiado serios
pensando la seriedad
de una pompa de jabón
como la respuesta
a todas mis preguntas
me gusta
volver a sentir que estoy viva
la sangre inundándome las arterias
pulsando a dos centímetros bajo la piel
rasgándome la piel
y derramándose
sobre las manos
volver a sentir que las cosas huelen
que el sol hace daño
que el verano es posible
y que abril no era el mes más cruel
me gusta
haber adelgazado tres kilos por ansiedad
estar asustada a veces
llorar por teléfono a las tres de la mañana
no decirle a mi madre que tengo miedo
me gusta
haber aprobado todas las materias del primer cuatrimestre
con notas muy buenas
sin dormir
durante setenta y dos horas
haber tenido un otoño malo
y un invierno
peor
que nadie sepa muy bien
a qué estoy
cuándo estoy
si estoy viva
porque lo estoy
y seguiré estándolo
me gusta
deglutir santiago virgen
las calles anchísimas de vigo
la soledad de los números que no te cuento
firmar un acuerdo de estudios con leipzig
saber presentarme en noruego
tener unos amigos maravillosos
me gusta
ser rara
ser muy rara
tener orgasmos muy raros
leer libros muy raros
vivir vidas muy raras
me gusta
ser
feliz
[que no me baste una vida
para ser feliz]
la flor del cerezo antes de abrirse
el aire leve sobre los ojos
los paseos bajo las piedras
santiago
el exilio
me gusta
que existan personas con los ojos como árboles
las figuras
el ansia azul
me gusta
la mujer argentina que nos vende empanadas
llenas de champiñones y sueños
la cresta nómada a la que no me atrevo
a mirar
porque me excita
y la humedad incierta
de los jardines
en los que nos metíamos mano
hace mucho tiempo
me gusta
que follemos más que antes
mejor que antes
de una manera
irremediablemente
más dulce
violenta
incorrecta
sutil
que antes
me gusta follar con personas que no son tú
me gusta contártelo por teléfono
me gusta que te guste
tanto
me
gusta
follar
me gusta
el poema adolescente
la noche que no se abre
la niebla al volver de casa de G.
no exactamente borracha
sí exactamente imprecisa
estrechando las manos de oficinistas
demasiado serios
pensando la seriedad
de una pompa de jabón
como la respuesta
a todas mis preguntas
me gusta
volver a sentir que estoy viva
la sangre inundándome las arterias
pulsando a dos centímetros bajo la piel
rasgándome la piel
y derramándose
sobre las manos
volver a sentir que las cosas huelen
que el sol hace daño
que el verano es posible
y que abril no era el mes más cruel
me gusta
haber adelgazado tres kilos por ansiedad
estar asustada a veces
llorar por teléfono a las tres de la mañana
no decirle a mi madre que tengo miedo
me gusta
haber aprobado todas las materias del primer cuatrimestre
con notas muy buenas
sin dormir
durante setenta y dos horas
haber tenido un otoño malo
y un invierno
peor
que nadie sepa muy bien
a qué estoy
cuándo estoy
si estoy viva
porque lo estoy
y seguiré estándolo
me gusta
deglutir santiago virgen
las calles anchísimas de vigo
la soledad de los números que no te cuento
firmar un acuerdo de estudios con leipzig
saber presentarme en noruego
tener unos amigos maravillosos
me gusta
ser rara
ser muy rara
tener orgasmos muy raros
leer libros muy raros
vivir vidas muy raras
me gusta
ser
feliz
[que no me baste una vida
para ser feliz]
sábado, 26 de abril de 2014
tarta de fresas con nata
la primavera
es una gota minúscula de agua
en el dibujo
de las fresas
la lentitud deliciosa de la tarde
el sol que se cae despacio
sin tropezar
apoyándose
en los hombros
laura tiene una sonrisa preciosa
y música
debajo de la voz
la primavera sin colores pastel
el doble fondo de hojas
que amamanta
al sarela
que acuna
los ríos de todo lo que hemos olvidado
y aprendido
a recordar
sábado, 22 de marzo de 2014
deadline
aunque tú
me quieras
todavía
más
tengo
la piel vuelta hacia fuera
tengo
los ojos
hundidos
en las órbitas
mirando
fijamente
los
recovecos
de
nuestra historia
incapaces
de pronunciar
un
veredicto
porque
los ojos
como
yo
no
juzgan
solo
ven
jueves, 30 de enero de 2014
kebap
el chico del kebap que hay bajo mi casa
sabe lo que es el amor
compro döner vegetal
con una botella de agua fría
siempre está oscuro fuera
en silencio
como son silencio las calles de vigo
que me invaden las arterias
y me desestructuran
las costillas
al subir
al piso
al volver a la soledad cifrada
de las sábanas
pido döner vegetal muy a menudo
el otro día intenté
hablar con él en persa
pero me sonríe con sus dientes
blanquísimos
y no entiende nada
pienso
esos dientes blanquísimos
que en europa solo se ven
después de tres mil euros
en coloración
pienso
esos dientes blanquísimos
diciendo palabras
que nunca quise
como rosa uzbek desierto
pido agua muy fría
agua heladísima en las entrañas
de este frío
que es enero
levantándome la columna
irguiéndome
sobre los hombros
de no parar
el hambre de los metales y el halógeno
el ruido
y los menús sin carne de vaca
ni de cerdo
ni de pato
yo no como carne para no romper
el delicado
equilibrio
de mis vértebras
tambaleándome
bajándome a tumbos por las calles
borracha de vida
y de silencio
los ojos inyectados en el blanco de los
ojos
inyectados en el blanco de los ojos
de todas las páginas que aún no he
escrito
el chico del kebap sabe lo que es el
amor
yo lo supe
cuando todo me importaba más que mí
misma
las personas eran maravillosas
y todo lo que tenía dentro
se multiplicaba al proyectarse
hacia los demás
al ramificarse
hacia fuera
el error de concentrarlo
y concentrarse
en algo
como una bisagra de metal
en las vértebras
he aprendido a avergonzarme de ser
quien soy
y cuando alguien pregunta por noam
chomsky
digo que no lo sé
en un acto de egoísmo
hacia mí misma
en un acto
de dejarme atrás
el español del chico del kebap es
imperfecto
tiene una sonrisa blanca
no me entiende demasiado bien
no me gustan los hombres
pero pienso en él
cuando llego a casa
y me quito el vestido
me pongo el jersey enorme
que vimos en berlín una tarde
que compramos en berlín una tarde
duermo mucho más de lo normal
casi nunca me apetece masturbarme
ni leer
ni comer chocolate milka
bebo un poco más
deseo un poco menos
pienso en el chico del kebap
pienso en ti apretándome muy fuerte en
los puentes naranjas
diciéndome que era la mujer más
valiente del mundo
más inteligente del mundo
más merecedora de tu desprecio
del mundo
pienso en los puentes naranjas
y lo feliz que fui
al saber
que no volverías a verlos
conmigo
martes, 28 de enero de 2014
marica
de pequeña pensaba que las cosas
funcionaban así
que podría esconderme bajo el edredón
apretar un peluche con fuerza
llorar
hasta que se me acabasen las lágrimas
quedarme dormida
luego
de alguna forma
de alguna manera por completo ajena a
mí
ocurriría algo
que lo cambiase todo
saldría
limpia y renovada
del edredón como una crisálida
azul
nadie me explicó nunca
cómo es la garganta cuando se cierra
ese vacío de segundos
sin color
al rozar el límite
y comprender
que la única forma de rabia
posible
es el silencio
quiero hablar de la sencillez
de la deshumanización
necesaria
para abrir las cortinas
salir al balcón
y verte
sábado, 18 de enero de 2014
si vis
cuando alguien pone en tu boca palabras
que tú no has dicho
hay un segundo
maravilloso
de encuentro
la posibilidad de que todo lo que
sabías
sobre ti sea falso
y que otro tenga
razón
que tú realmente
seas
eso
que haya una lectura fuera de ti
ajena a ti
absoluta
sobre ti
una lectura
cierta
en el fondo
te gustaría
que esas palabras fueran verdad
sería tan impropio de ti
que dolería
y dolería en serio
y dolería en serio
habrías sabido
doblarte
bajo el peso de los otros
eso estaría bien
ahora verías las cosas de otra manera
podrías pedir disculpas
y marcharte
después
entiendes lo que es una difamación
consciente
y todo se vuelve
irremediablemente
triste
irremediablemente
adolescente
sensible
lento
poco importante
como una herida debajo de las uñas
que nadie
sino el silencio
mantiene abierta
domingo, 12 de enero de 2014
guantes de látex
tenía los ojos de muchas mujeres
apoyados
en el alféizar
sangre en pirámides simétricas
humedeciendo
un camino hacia el cristal
levemente húmedo
pero tan seco
de palabras
las miré a todas
supuse que debía decir algo
tenía mucho que decir
y no dije nada
porque hay pocas cosas mejores
que no reconocerse
en un espejo
distorsionado
decir
no
aprender a decir
no
eso no soy yo
esa no soy yo
esas no soy yo
he ido extrayendo las pupilas
con precisión quirúrgica
la asepsia de los guantes
el látex blanquísimo
y la diferencia
entre mirar y ver,
la vieja letanía
de mirar y ver
es cierta
no vi lo que quise ver
y vi todo lo que no podía
lo que no necesitaba ver
de mí
no sé usar metáforas que extralimiten
mis emociones
no sé enmarcarme
ni desmarcarme de mis palabras
es necesario haber sentido muy poco
para creer que una puede volverse
roma
no estoy segura de manejarlo todo
ni de haber sido nunca
la mujer poderosa
y consciente
en la que te refugias
pero conozco la distancia
mínima
entre experimentar
y expresar
durante la ducha
pensé en los cinco puntos
que me he restado a la piel
una herida abierta a bisturí
sigue siendo una herida
una herida quirúrgica
y aséptica
se cura con el mar
y la expongo al mar
con esta violencia
que tanta gente
ha entendido
antes
[soy plenamente consciente
de mi unicidad
no-única
es decir
de mi reiterada
falta de repetición]
tomar las manos de tanta gente
guiarlas por mi piel
enseñarles los rincones
que me modelan
ir al mar
nadar con ellos
en el líquido amniótico
de mi existencia primera
no volver nunca
a lo que ha sido
ni a lo que será
mañana
es inevitable reconocer
el dolor
como una emoción ramificada
expresiva
que se inicia en algún punto bajo los
ojos
y se mueve hacia abajo
hasta reventar las vértebras
[esta profusión del yo
que no sale
de mí]
tengo las manos limpias
incluso si no soy capaz
de sujetarme
sobre ti
siempre he preferido
la piel al látex
que nos protege
del dolor azul
el látex
es una ficción
análoga
a los finales felices de hollywood
a los besos de tornillo en el espejo
a las relaciones que nos imponemos
por no saber hablar
de cuánto nos adoramos
a nosotros mismos
y cuánto miedo
tenemos
a ser reemplazados
me limpio
mi herida de mar
tres veces al día
con yodo
y una sonrisa
en la cara
viernes, 10 de enero de 2014
himno a babalon
Esta verdad tiene el
sentido de una fusión ilimitada.
Lo que da la medida del
erotismo naciente es la violencia báquica;
y el territorio de esa
violencia es,
en el origen, el de la
religión.
[George
Bataille]
babalon nuestra que estás en los
cielos
alabado sea tu nombre
y nuestro es tu reino
elevamos la obra de tus manos
en los pasillos
en el jardín
en las medias
y los ojos
babalon nuestra
bájate de los cielos
vuelve a la tierra que te pertenece
bebe con nosotros
del manantial infinito
tu vientre
babalon nuestra
que enciendes el fuego en el corazón
de los volcanes
que hundes las manos en la sal y el
océano
que fecundas el útero
de las yeguas
babalon nuestra
madre de las putas
hija de la violencia y el pathos
portadora del cáliz
dueña de la bestia
dueña de nada
reflejo de la catástrofe
babalon nuestra
no escuches nuestras invocaciones
transmútate en ti
y guárdanos bajo tu piel
infinita
haznos un hueco
en los pliegues de tu pubis
babalon nuestra
levanta tus armas
contra quienes usan tu nombre en vano
no dejes que vean la luz corva
de tu cuello
seca su semilla
y marchita sus entrañas
pues no beberá del barro último
quien ha pecado en tu nombre
babalon nuestra
reclama los sacrificios de sangre que
se te deben
la condena última
del pecado que es la frialdad
la idolatría
y la contención
glorificamos la lujuria dadora de vida
glorificamos el triángulo de las
caderas
glorificamos el sexo humanizador
vacío de ciudades
glorificamos la soledad de utnapishtim
y te imploramos
que nos enseñes las palabras justas y
necesarias
para invocar
tu voz silenciosa y fuerte
que atraviesa la densidad
del suelo
para sacudir nuestros vientres
babalon nuestra
que nunca has montado a la bestia
que nunca has conocido el hielo
que nunca te has escondido en las
tinieblas
que nunca te has alejado de nuestras
manos
reclama aridez y hambre
sobre quienes te injurian
babalon nuestra
húndenos en la arcilla de tu primer
nombre
bórranos los ojos
desplázanos de nosotros mismos
y ábrenos a la rotundidad
de Ti
así sea
miércoles, 8 de enero de 2014
quirófano
las luces
no tienen proyección en los cristales
hay un silencio verde
sin continuaciones
que esconde el pecho
las manos
espero
a gardel en los ojos de los muertos
nos perdono las manos
nos perdono las vidas
y cierro los ojos
quiero pedir que el dolor se quede
dentro de mí
íntimamente escondido
en el reverso
el dolor como una galaxia impura
imprecisa
y desigual
quiero aceptar las estrellas
reventándome
la piel, este milagro
de la muerte sin que nadie
se dé cuenta,
este dolor que no escucha
no molesta
a nadie
este santo milagro
de la muerte
rechazar el protocolo
morder el escalpelo
morder con toda la violencia las pinzas
devorar las agujas
e ir succionando
la sangre
que no veo
y siento aún
resbalar
en este dolor impreciso
este dolor previo
este dolor posible
del que me obligan a escaparme
sigo aquí
los ojos cerrados
las manos apretadas
la fascinación aséptica
los ojos cerrados
levantarme y decir
no, sea lo que sea, yo me voy
me borro del circo
me marcho y será lo que tenga que ser
y no volveré a ponerme crema solar
nunca
y frivolizaré todo lo que quiera
sobre este dolor galáctico
esta indefensión
de la piel
que decidimos cortar estirar
tensar transformar
cuando el ejército aún es débil
cuando no han llegado los caballos
cuando la médula blanquísima
no me ha borrado
todavía
los ojos
pero al final
me quedo aquí
fingiendo ser mucho más dura de lo que
soy
admitiendo que las cosas llevan su
tiempo
aceptando las marcas
imprecisas
sonriendo a todo el mundo
cuando me cuesta
sonreír
en el espejo
[es la primera vez que me regalas
flores
son flores blancas
están hechas de mar
el ruido de las olas es más fuerte
aquí
el ruido de las olas es verdad aquí
y ya estoy fuera
ya estoy lejos
de lo que me asusta
así
para siempre]
lunes, 30 de diciembre de 2013
11 de noviembre de 2011
nunca sé qué hacer
con todos los poemas robados
todas las palabras
arrancadas de la boca
aplastadas bajo el peso
de los cuerpos
sudadas
llenas de sangre
seca y semen
que no saben levantarse
que no saben decir
nada
la función utilitaria
última de la poesía
vaciada de contenido
y de forma
un pellejo liviano
sobre los hombros
que intenta cubrir las carencias
y se va haciendo más
pequeño conforme
lo golpea la lluvia
leíste por primera vez un poema de nicanor
parra
en la fnac
a día 11 de noviembre del año 2011
no te gustó
viernes, 20 de diciembre de 2013
verdad
nos sentamos frente a la casa
de una mujer
con la que me pusiste
los cuernos
recojo flores
y las dejo en la puerta
porque alguien debe lavar
las heridas
que abres
en los otros
alguien debe acariciar
cubrir
sanar
el dolor que causas
en los otros
martes, 17 de diciembre de 2013
los relojes de cuco
se me acabó la constancia
cuando tenía once años
y después de dos
aprendiendo a tocar el violín
me di cuenta de que no valía
para eso
ahora es distinto
y no soporto quedarme quieta
me extiendo en la imagen
de esta noche
sobredimensionada
las personas egoístas escriben
sobre sí mismas en tercera
de singular
utilizan el olimpo entero
a nietzsche
los relojes de cuco
babilonia
los libros de kafka
y hasta
la soledad
de su miseria
etimológica
para hacerse ver
yo
no quiero
que nadie me vea
quiero aprender a verme
y como quiero desde el yo
escribo desde el yo
y cuando digo
algo, lo digo
desde el fondo
de literalidad absoluta
para que no se me compare
o para que se me compare
y a mí no me importe
no sé tocar el violín
pero estas navidades
seguiré aprendiendo el laúd
y arpa céltica
un día mi cuerpo se doblará tan alto
como el cielo
nadaré todos los días
de diciembre
mi madre supo que yo vendría al mundo
el día 13 de septiembre de 1993
he esperado el año 2013
desde antes de ser luisa
y le he sorbido la savia
hasta la última gota
quemándome
los labios
os he visto la cara
me he visto la cara
[en realidad, no he visto ninguna cara
porque las caras fluctúan
en el milagro
exacto
de la vida
en el milagro
de los que están
de los que estamos
vivos]
espero vivir
berlín violentísimo debajo de la piel
como nadie lo ha vivido
[porque nadie se parece a mí
nadie es yo
nadie es tú
nadie es él
nadie es nosotros
nadie es vosotros
nadie es ellas
me llamo nadie
y os estrecho las manos
en un mes, un año, ochenta años
estaré muerta
habré sido
tan feliz antes
que no me importará
el recuerdo
el problema de la memoria
es un error de cálculo
centrado
en el presente]
tengo la oportunidad
de ser yo misma
y la aprovecho
en construcción constante
en el yo cortado
en la capacidad de elegir
[y cómo se elige cuando no se sabe
y cuál es la calma
de no conocer
la verdad
y cuándo se vuelve
al espejo]
se me acaba 2013
y no tengo propósitos
más allá de seguir viva
tan viva
con tantas ganas de escucharos
de decir sí a todo
de decir no a lo que no merece la pena
(¿hay algo que no merezca la pena?)
viernes, 6 de diciembre de 2013
no me des nada nunca
necesito una nevera
que se parezca a mi pecho
una nevera
aulladora
que arda
cuando se la dejen abierta
y el frío se escape
y llegue así
el verano
antes del invierno
a esta casa
la casa sin mí
sin estar
necesitada
de mí
martes, 3 de diciembre de 2013
Herbst
salgo a la calle
porque hace mucho frío
y se me corta la piel
y me pongo bufandas inmensas
y me quedo frente a los escaparates
esperando los libros
los libros
o el desahucio
cuando era pequeña
mi madre sacaba el pijama de invierno
en diciembre
yo salía de la ducha
y ella lo colocaba sobre el radiador
después me vestía
con el pijama cálido
mi madre era un caballo
con las entrañas
rotas
yo no podía tocar el radiador
pero sí la dulzura
de la felpa
yo no sabía lo que era el radiador
sino un peligro abstracto
en la pared
que se volvía
conveniente
de vez en cuando
yo quería a mi madre
adoraba el pijama
blando
y caliente
la calma lenta
la casa amarilla
salgo a la calle
porque hace mucho frío
casi nunca duermo con pijama
si lo hago
lo caliento
durante diez minutos en el radiador
mientras me ducho
con gel
demasiado respetuoso hacia mi piel seca
pienso en todas las decisiones que he
tomado
en los meses sin depilarme
en las formas suaves de la cadera
en el cambio de peso, el cambio
de ritmo y el tatuaje
que vendrá pronto y los aros
que ya no tengo y los que
llegarán
seguro que llegarán
y pienso en el gel
de aceite de oliva
en la cerveza y las bragas
sobre la mesa
en la calidez de esta casa
de esta vida
de esta vida que construyo
a la que ahora
vuelvo
salgo a la calle
porque hace frío
porque no tengo miedo del frío:
en invierno se me abren los labios
y sigo sonriendo
a los espejos
sigo viéndome
más allá
de los espejos
domingo, 1 de diciembre de 2013
mi hija quería ser acróbata
escancio coca cola zero
en vasos de plástico
y os invito a pasar
porque soy una tía educada
y no me diréis que no
no me diréis que no os habéis
acordado
de abrir los ojos
vamos allá
me he quemado los antebrazos
con los hornos
que se levantan
en la entrada de mi casa
son hornos
bonitos:
chimeneas estrechas
harina acumulada
bordes
negros
de los dedos
hundiéndose en el calor
la autopista a 253º C
podría enfurecer los neumáticos
y destrozarme
los ojos
así
camino despacio
dibujo las fisuras
0,6 cm
en la piel de los antebrazos
fisuras imperceptibles
como las costuras de plomo
que encuentran caminos
en las costillas
y se esconden a dos centímetros
bajo la piel
luego
levantas los hilos
no hay anda
no hay nada
no hay nada
[esto ha sido un ejercicio de
exhibicionismo
ahora
voy a decir la verdad]
últimamente no duermo bien
solo dos o tres horas
cada noche
como mejor que antes
estoy pensando en volverme vegetariana
porque todo me hace bien
y yo no quiero hacer mal a los animales
cuando tengo miedo
pongo el horno a 230 º C
apoyo la punta de los nudillos
en la bandeja
donde la piel es fina
y cubre el hueso
durísimo
soy como cualquier animal
atrapado
como cualquier animal
inmóvil
que se revuelve
que levanta la cabeza
y dice
no
respiro
apoyo la piel
finísima
sobre el hueso
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