miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mortatis animus solum est

Existe música convertida en eterna, música que pretende acercarse a esa eternidad y música sencillamente inefable. Dudo que alguien pueda describir con palabras y de ajustado modo este concierto.

Mortatis animus solum est.
Letalis animus concidamus unis.
Osstendo malum, osstendo lux.
Anima mortatis eternum est.

Anima irata belli somnium.
Anima quiesa evitae somnium.
Anima mortatis eternum sunt.

Mortatis animus solum est.
Letalis animus concidamus unis.
Osstendo malum.


lunes, 28 de diciembre de 2009

Miserere mei

Hace un año, en estos invernales días, Luisa escribió...

Miserere mei, anima mea

Si un día te traicioné,
absuélveme de mi culpa;
si te negué por tres veces,
perdóname tú setenta veces siete;
si en ti dejé de creer,
acéptame de nuevo a tu lado;
si ayer te rechacé,
permite que hoy camine contigo;
si junto a mí no te quise,
acércate y lava mis heridas;
si como compañera de camino te rechacé,
guía ahora mis pasos;
si tu mano tendida no acepté,
aprieta ahora la mía con fuera;
si te odié, deja que a tus pies postrada
suplique perdón.
Alza mi rostro, seca mis lágrimas,
muéstrame la inutilidad de morir;
pues hoy todo es fin y rosas marchitas,
hoy nada escucho sino el gemido
de millones de muertos en vida,
nada a mí llega excepto los gruesos goterones
de sangre que nubes de tormenta lloran.

Si fingí, perdóname;
si morí, revíveme;
si no amé, enséñame.

domingo, 27 de diciembre de 2009

A medio camino de París

Mientras tanto, Grenuille estaba a medio camino de París. Le quedaba suficiente perfume para esclavizar al mundo entero si hubiera querido. Habría podido entrar en Versalles y poner al Rey a sus pies. Habría podido escribir una carta perfumada al Papa y revelarse como el nuevo Mesías. Habría podido hacer todo esto y más si lo hubiera deseado. Poseía un poder más fuerte que el dinero, el terror o la muerte: el invencible poder de dominar el amor de la Humanidad.

Sólo había una cosa que el perfume no podía hacer. No podía convertirle en una persona capaz de amar y ser amada como las demás. Y pensó... Al diablo con todo, con el perfume y con él mismo.


[Extracto final de la película El perfume,
basada en la novela homónima de Patrick Suskind]

sábado, 26 de diciembre de 2009

Les verbes pronominaux

Je me déteste
Tu te détestes
Elle se déteste
Nous nous détestons
Vous vous détestez
Elles se détestent



Parce que... moi, j'adore les verbes pronominaux!

viernes, 25 de diciembre de 2009

La verdad

Ah... ¿cómo decía Oscar Wilde?

Hubiera dado mi vida por haber tenido valor para decir la verdad.

Es una verdadera lástima que nadie lea a Oscar Wilde... y, del mismo modo, es una verdadera lástima tener que escuchar a pájaros graznar sin arte... Pero, ¿qué quieren? Dicen que lo malo forma parte de lo bueno y lo hace más hermoso. ¿Saben qué? Yo estoy convencida de ello.



[Wildianas, II]

lunes, 21 de diciembre de 2009

Existencia

Es el árbol quebrado y seco. Es la mano amiga que acaricia y mata. Es el recuerdo del beso leve como ala de mariposa. Es la tarde solitaria sin escuchar siquiera el silencio. Es la sonrisa desvaída en los labios tensos. Es el siglo de oscuridad que expira y el siglo de luz que nace. Es el cambio. Es el dolor placentero y el placer que duele. Es la lágrima semejante al cristal. Es la risa que quiebra los hielos. Es el grito al borde del acantilado. Es el susurro perdido en el tiempo. Es el suspiro de las arenas de Lesbos, que hoy desean, sueñan, aman.


Es Lorca, a lomos de un caballo de luz y verdes crines. Es Safo susurrando al oído de las muchachas que han cruzado el umbral del paraíso. Es Hernández exhalando su último aliento en una celda y dejándose arrastrar por los vientos del pueblo. Es Wilde asumiendo el reinado de la más hermosa decadencia y clamando ante los jueces del mundo por el amor que no se atreve a decir su nombre. Es Renée Vivien tendida entre violetas y narcisos, sosteniendo la pluma y entregando su sangre con cada palabra escrita. Es Whitman coronado de hierba y flores mientras celebra su cuerpo. Es Bécquer acariciando con etéreas rimas a las diosas del mañana. Es Quevedo sentado junto a Marcial, ambos burlándose de lo divino y de lo humano. Es Shakespeare besando los labios de Jake y suplicándole que abandone a Jill. Es Cernuda enseñándome a ansiar el olvido.

sábado, 19 de diciembre de 2009

In memoriam

"Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte"

[
Elegía a un poeta muerto, Luis Cernuda]